La estatua de la libertad


Dadme a los hastiados, a los pobres, a las muchedumbres que ansían respirar la libertad

Grabado en su base aparece este poema de Emma Lazarus que refleja el ideal de esta colosal estatua: la democracia, la solidaridad y la libertad. Lady Liberty, como es conocida, es el símbolo de la creencia en un nuevo mundo, de una sociedad igual, con las mismas oportunidades para todos, y así, ella, con su antorcha, iluminaba los corazones, dándole la bienvenida a quien a finales del siglo XIX y principios del XX, arriesgaban su futuro en busca de estas cualidades, abandonando su tierra natal en busca de esas oportunidades y de esa libertad. Italianos, españoles, mexicanos… enfilaban la bahía de Nueva York, y la primera visión de esas nuevas esperanzas se la daba la estatua de la Libertad. De hecho, en la isla de Ellis, frente a la isla Libertad, fueron registrados casi 12 millones de emigrantes.
Concebida por el escultor Fredéric Auguste Bartholdi, fue inaugurada por el presidente Cleveland el 28 de Octubre de 1.886, después de que el gobierno francés se la regalara a la ciudad de Nueva York en conmemoración del centenario de la independencia de los EE.UU. en 1786.
Situada en Liberty Island (la antigua isla de Bedloe), la Estatua mide 46 metros aún cuando la altura real desde el suelo es de 93 metros dado que se encuentra sobre un enorme pedestal formado por una estructura de hormigón armado. Desde la entrada hay 354 escalones que suben hasta la Corona, que es el nivel más alto abierto a los visitantes. Siguiendo los planos de Gustave Eiffel, creador de la Torre de París, la estructura interior es de hierro recubierto con cobre, y ancla a la estatua un enorme poste central, dado que el peso de la estatua es de 225 toneladas.


Desgraciadamente, no siempre la podemos visitar, pues cierra por temporadas. Pero las vistas que desde el mirador que hay en la Corona tiene, son espectaculares. Las más famosos fotos de Manhattan, con el famoso skyline, se obtienen desde allí, o desde el ferry con el cual se llega a la isla. La Corona tiene siete puntas que representan a los 7 continentes, y para la cara, sirvió como modelo la propia madre del escultor.
Dado el mal estado en que se encontraba la antorcha original, la Estatua fue restaurada con motivo de su centenario. Así, el 3 de julio de 1.986, se celebró una gran fiesta, en la que al finalizar se descubrió la nueva imagen de Lady Liberty. La antorcha original se expone actualmente en el vestíbulo de la Estatua. Casi 70 millones de dólares se invirtieron en su restauración.
Para llegar a ella, lo mejor es coger un ferry de los que sale de Battery Park, en el centro de Manhattan, o bien desde el Parque Liberty State en Nueva Jersey. El precio es de unos 12 dólares para los adultos y salen cada 30 minutos todos los días de 9,00 a 17,00 h. excepto el 25 de Diciembre. No obstante, y dado la gran afluencia de turistas, las colas de esperas son largas, por lo que es recomendable estar a primera hora de la mañana.
Actualmente, la Estatua de la Libertad ha sido designada como candidata a Nueva Maravilla del Mundo, junto a otros conocidos monumentos mundiales como el Taj Mahal, la ciudad nabatea de Petra, la Alhambra de Granada, los famosos restos de Stonehenge, la ciudad de Timbouctú en Malí, las pirámides de Gizeh en El Cairo, la Gran Muralla China, el Macchu Picchu en Perú, los moais de la Isla de Pascua, la Catedral de San Basilio en Moscú, el Castillo de Neuchswastein en Alemania, el Coliseo de Roma, o Santa Sofía en Estambul.

-Fuente:http://locuraviajes.com/blog/la-estatua-de-la-libertad-un-simbolo-mundial/

2 comentarios:

Charly dijo...

Estados Unidos, donde la libertad, es una estatua

Anónimo dijo...

Te faltó la piramide de Chichen Itzá en México que al final si fué nombrada maravilla del mundo mas no así la estatua de la libertad.