Julio Verne: ¿Fue un profeta o visionario?

Julio Verne, ese extraordinario escritor francés que tanto recuerda la humanidad, es considerado por muchos el padre de la “Ciencia Ficción” junto a Herbert George Wells y a Hugo Gemback. Sin embargo, H. G. Wells nace 38 años más tarde y de hecho, de niño leyó ávidamente las historias de Verne. Por lo tanto parece más justo llamar solamente a Julio Verne el “Padre de la Ciencia Ficción”, sin querer con esto restar méritos a tantos otros escritores que luego descollaron dentro de este género.
Jules Gabriel Verne nace el 8 de febrero de 1828 en la ciudad de Nantes, Francia. Desde la casa de verano de la familia, justo en las afueras de la ciudad, el joven Julio podía ver los grandes muelles y fábricas de barcos de la región. Desde allí vio zarpar a los grandes barcos del momento y veleros de tres mástiles y él con su imaginación los seguía en fantásticos viajes a lugares exóticos y remotos.
Se dice que Julio y su hermano menor Paúl, solían alquilar un bote y navegaban en un lago detrás de la casa de verano de la familia. Fue en uno de estos viajes que un tablón del bote se salió y éste se hundió. El joven Julio y su hermano quedaron varados a unos 45 kms aguas abajo en una isleta. Allí tuvieron que esperar a que hubiese marea baja para poder cruzar hasta tierra firme y caminar de regreso a casa. Este suceso ha sido tomado por algunos autores y lo han floreado diciendo que fue un intento del joven para tratar de cruzar el Atlántico y que el barco fue detenido en el último momento y su padre lo rescató. Esto no ha pasado de ser una fábula que se ha tejido sobre la vida del gran escritor y no hay ningún indicio de que realmente haya sido tan dramático el suceso.
El padre de Verne deseaba que su hijo fuese abogado como él y lo envió a Paris a estudiar leyes. Allí el joven se sintió atraído por el teatro y conoció a Alejandro Dumás, quien luego sería el autor de “Los Tres Mosqueteros”. Estimulado por su amigo, que le llevaba algunos años, escribe algunas obras de teatro las cuales no son muy exitosas. Abandona los estudios de leyes y esto irrita mucho a su padre quien le suspende la ayuda económica, pero él sigue adelante con su deseo de escribir. Entre las obras que escribe en este período se encuentra Les Compagnons de Marjolaine, una opereta. Al no recibir más ayuda de su padre, Verne se pone a trabajar como corredor de bolsa, trabajo que no logra cautivar su corazón pero que le permite la suficiente estabilidad económica como para casarse con una viuda llamada Honorine en 1857. En 1861 concebiría con ella su único hijo, Michel Jean Pierre Verne.
Es para el año de 1862 cuando realmente la carrera de Julio Verne despega tomando otra dirección, la de la escritura. Se dice que un día desde la escalera de la Bolsa de París, Verne le dijo a sus compañeros que acababa de escribir un nuevo tipo de novela y que si tenía éxito ésta sería una mina de oro sin explorar. Les dijo que en ese caso él seguiría escribiendo mientras ellos seguían vendiendo acciones y cuando algunos se rieron de él, les dijo: “Rían, amigos, ya veremos quién ríe más”
Aún cuando no hay certeza sobre la veracidad de esta anécdota, ciertamente Verne inventó un nuevo tipo de novela y esto le trajo mucha fama y fortuna.
Cuando se dispuso a escribir “Cinco Semanas en Globo”, Verne no sabía nada de globos ni tampoco había estado en el África. Seguramente recogió mucha información de otros escritores como Edgar Allan Poe y otras revistas para hacer realistas sus historias sobre ese continente.
Todo escritor necesita tener un buen editor y a Verne no le faltó el suyo. Su amigo Alfred de Brehat le presentó a Pierre-Jules Hetzel en 1862. Poco después entablaron una amistad y sociedad que duraría para el resto de sus vidas. En Hetzel, Verne había encontrado al editor ideal y éste a su vez tenía en Verne a un escritor ideal. La cuidadosa revisión de los manuscritos de Verne y sus meticulosas sugerencias para los cambios tal vez hicieron a Hetzel tan responsable del éxito de las novelas como el propio Verne. Juntos darían al mundo una novela lucrativa tras otra.
Más adelante, Hetzel le presentó a Félix Nadar, un hombre con intereses en la navegación aérea y de globos. Aún cuando no se puede asegurar que Nadar haya contribuido con alguna idea en “Cinco Semanas en Globo”, lo sí se sabe es que Nadar le presentó a Verne a su círculo de amigos científicos. Las conversaciones con ellos indudablemente le dieron a Verne directrices durante la escritura de sus primeras historias científicas.
Muchos creen que Verne era un científico o un viajero empedernido y la verdad es que no era ninguna de esas cosas. Muchas de las investigaciones para sus libros fueron realizadas a través de la lectura de libros y periódicos y otras recogidas hablando de los descubrimientos científicos de la época con sus amigos de amplios conocimientos de las ciencias experimentales. Con frecuencia el mundo se asombra de las predicciones científicas en sus libros, pero la verdad es que fácilmente se olvida lo que predijo y no se dio. Sin embargo, dado que predecir el futuro es tan difícil, es realmente asombroso que pudiera predecir tantas de las maravillas modernas con tanta antelación y en algunos casos con tanta exactitud.
Incluso antes de que “Cinco Semanas en Globo” saliera a la venta, Verne estaba ya trabajando en su próxima aventura, la historia de explorador llamado Hatteras y su difícil viaje para llegar al polo norte. La odisea de Hatteras fue publicada en dos libros, “El Inglés y el Polo Norte” y “La Soledad del Hielo”, pero antes de que éstos salieran a la luz pública, ya Verne había comenzado a trabajar en un libro que aún hoy es leído por multitudes, “Viaje al Centro de la Tierra”.
Ya en sus primeros libros se puede ver fácilmente que a Verne le fascinaba construir universos cerrados en los cuales sus personajes podían actuar. En unos casos era un globo, en otros una isla, una cueva o un barco. Casi siempre los héroes de Verne son personajes que pueden prosperar en ese universo, haciendo lo necesario con los materiales disponibles para elaborar la solución al problema que pueda surgir.
Aunque muchos creen que Verne era un optimista obsesionado del progreso científico y lo apoyaba incondicionalmente, esto en verdad no es así. Ya temprano en su vida tenía dudas acerca del futuro del efecto de demasiada tecnología sobre las vidas humanas. En 1863 escribe “Paris en el Siglo XX”, una novela acerca de la vida de un hombre joven que vive en un mundo futuro que contiene rascacielos de acero y vidrio, trenes de altas velocidades, automóviles alimentados con gas, calculadoras y toda una red mundial de comunicaciones – la actual Internet. Sin embargo, su héroe no puede encontrar la felicidad en este ambiente tan materialista y la novela tiene un final trágico.
Verne le llevó esta novela a Hetzel y este se opuso a su publicación. Hetzel conocía muy bien la onda de los lectores de su tiempo y pensó que la novela no sería exitosa y hasta podría dañar la imagen y carrera de Verne. En los márgenes del borrador escribió: “Espera unos veinte años para escribir este libro. Nadie en el mundo va a creer tus profecías”. Verne siguió los consejos de Hetzel y el manuscrito permaneció en una caja de seguridad en donde permaneció hasta 1989 cuando fue descubierto por su biznieto.
“De la Tierra a la Luna” en 1865 sería la próxima gran novela de Verne y las semejanzas con la realidad del programa Apolo son impresionantes. En ella un grupo de entusiastas de las armas luego de la guerra civil norteamericana decide que quiere disparar una bala de cañón a la luna. Al principio el vuelo sería no tripulado pero el temerario Michel Ardan (un anagrama del amigo de Verne, Ardan) se ofrece voluntariamente para tripularlo. Para probar la idea del vuelo tripulado, lanzan primero un gato y una ardilla (la NASA y los soviéticos usaron chimpancés en sus pruebas) y los rescatan en el mar. Dos norteamericanos se unen a Ardan y los tres con lanzados desde un enorme cañón ubicado en la Florida. Cuando regresan a la tierra caen en el océano Pacífico, lo cual es otra similitud con los verdaderos vuelos a la luna. Sin embargo, los lectores en aquel tiempo tendrían que esperar cuatro años hasta que se publicara la secuela para saber qué le había ocurrido a los intrépidos aventureros, pues el libro termina con el lanzamiento exitoso de los astronautas. Pero exploremos más a fondo esta aventura y sus similitudes.
El disparo a la luna, como lo describe Verne en su novela De la Tierra a la Luna, en 1865, se realiza en la Florida. Aún cuando hay algunos errores de cálculo, Verne usó análisis verdaderos de ingeniería para llegar al diseño de su cañón y del proyectil lunar tripulado. Como resultado de todo esto, cuando se llevaron a cabo las misiones de los Apolo VIII y XI, se hizo notar que Verne había hecho un número sorprendente de predicciones correctamente acerca de los verdaderos vuelos.
El cañón fue colocado en un pozo de 274 metros de profundidad, con un calibre de 2,74 metros. Los primeros 61 metros fueron llenados con 122 toneladas métricas de algodón pólvora. Esto se suponía que propulsaría la cabina de 2.74 metros hasta una velocidad de 16,5 km/seg. Luego de la desaceleración por la fricción con la atmósfera terrestre, el proyectil tendría una velocidad residual de 11 km/seg lo cual era la suficiente para llegar a la Luna.
El proyectil sería construido de aluminio, con paredes de 0,3 metros de grosor. Los pasajeros serían protegidos de las tremendas fuerzas G de aceleración y desaceleración por amortiguadores hidráulicos.
Veamos algunas de las predicciones correctas de Verne:
· Los Estados Unidos lanzarían el primer vehículo tripulado que circunnavegaría la Luna. Eso ocurrió en Diciembre de 1968 con el vuelo orbital lunar del Apolo VIII.
· El costo del programa sería de $US 5.446.675 en 1865 (equivalente a los $US 12.112.000.000 en 1969; el proyecto Apolo costo $US 14.405.000.000 hasta la misión Apolo VIII que circunnavegó la Luna).
· La nave que circunnavegaría la Luna tendría una tripulación de tres pasajeros. Los nombres de la tripulación eran Ardan, Barbicane y Nichol. En el Apolo VIII verdadero viajaron, Anders, Borman y Novell mientras que en el Apollo XI viajarían Aldrin, Armstrong y Collins. En el caso del Apolo XI, Armstrong y Aldrin eran norteamericanos, pero curiosamente Michael Collins es nacido en Roma, es decir, es europeo de nacimiento aunque estadounidense de crianza.
· La nave cincunlunar sería construida principalmente de aluminio y tendría una masa de 19.250 libras. La masa de la cápsula del Apolo VIII (principalmente construida de aluminio) tenía una masa de 26.275 libras.
· El cilindro-cono descrito en la novela tenía 4,57 metros de altura y 2,74 metros de diámetro y esto es muy parecido a los 3,9 metros de base y 3,6 metros de altura del Columbia del Apolo XI.
· El cañón usado para disparar la nave de Verne recibió el nombre de Columbiad y el módulo de comando del Apolo XI fue bautizada Columbia.
· En la novela, luego de considerar 12 sitios para el lanzamiento entre Texas y Florida, este último estado es el seleccionado en la novela de Verne. En los vuelos de la NASA cien años más tarde, se consideraron 7 sitios para los lanzamientos entre Texas y Florida nuevamente. La política jugó un papel importante en la selección final de la Florida como sitio de lanzamiento, pero notemos que los vuelos de los Apolo, eran lanzados desde Cabo Cañaveral en la Florida, pero monitoreados y rastreados desde Houston, Texas. Entre las razones para seleccionar el sitio de lanzamiento, se requería una latitud menor a 28 grados y buen acceso al mar. Eso lo tiene justamente Cabo Cañaveral.
· La nave de Verne fue lanzada en Diciembre, desde una latitud norte de 27 grados, siete minutos y una longitud oeste de 82 grados y nueve minutos. Luego de un viaje de 242 horas con 31 minutos, incluyendo 48 horas en órbita lunar, la nave espacial cae en el Océano Pacífico a 20 grados 7 minutos latitud norte y 118 grados 39 minutos latitud oeste, siendo rescatada por el buque naval de la Marina “Susquehanna”.
· La tripulación del Apolo VIII fue lanzada al espacio cien años después, desde una latitud de 28 grados 27 minutos latitud norte y longitud oeste de 80 grados 36 minutos (a apenas 213 kms del sitio de Verne). Luego de un viaje de 147 horas y un minuto, incluyendo 20 horas y 10 minutos de órbita lunar, la nave espacial amariza en el Océano Pacífico a 8 grados 10 minutos latitud norte y 165 grados 0 minutos longitud oeste y es recuperada por el buque de la marina de Estados Unidos “Hornet”.
Muchas de estas similitudes se deben a los análisis de ingeniería que usan los personajes de Verne para hacer sus cálculos en el diseño del cañón y la cápsula.
La velocidad necesaria para llegar a la Luna, que es esencialmente la velocidad de escape de la gravedad de la tierra, se puede calcular usando la mecánica Newtoniana. Verne asume que sería de 11.000 metros por segundo. ¿La velocidad del Apolo luego del encendido de sección SIVB del Saturno V? 10.830 metros por segundo.
Otro detalle que describe Verne con pasmosa similitud al hecho real, es el fenómeno de ingravidez al que son sometidos los astronautas cuando viajan al espacio. Cuando comenzaron los viajes espaciales, los científicos no dejaban de asombrarse por la similitud de lo descrito por Julio Verne en su novela y lo que en la vida real viven los viajeros espaciales.
Para que el proyectil fuese visible con un telescopio desde la tierra, éste tendría que tener un aumento de 48.000 y hacer ver a la Luna a una distancia aparente de ocho kilómetros. Para que el objeto fuese visible durante el viaje, el telescopio debería estar en una montaña bien alta y la cápsula no necesitaría ser de más de 2,74 metros de diámetro. Este telescopio se parece mucho al que más tarde fue construido en Monte Palomar y el cual fue el telescopio más grande del mundo por muchos años, con un espejo reflector de cinco metros.
Verne explica muy bien el raciocino para llegar a las dimensiones y velocidades del proyectil y aunque hay algunos errores, son más sorprendentes los detalles que predice que los que no.
La novela “De la Tierra a la Luna” es tal vez la más leída de las novelas de Verne y en particular durante los viajes a la luna, ningún hombre ya desaparecido copaba tanto la escena como Julio Verne. Parecía que en vez de Werner Von Braun, era Verne el director del proyecto Apolo, dado que se le nombraba mucho en los diferentes análisis que se hacían del viaje.
Luego vendría la novela “20.000 Leguas de Viaje Submarino”, cuya idea tal vez vino por una nota de su amiga George Sand (seudónimo de la escritora Amandine-Aurore-Lucille Dupin), quien le dijo que esperaba en el futuro leer algo de un viaje al fondo del mar en algún bote que la imaginación de Verne pudiera mejorar. Así nace la gran aventura del Capitán Nemo y el Náutilus. Nemo es un genio del mar con nacionalidad desconocida y que realiza todas sus actividades a bordo del submarino. El Náutilus viaja a la ciudad perdida de Atlantis, lucha contra un pulpo gigante y tienen emocionantes aventuras bajo el mar. Finalmente la suerte del submarino y Nemo queda en suspenso y no se sabe qué pasa con ellos.
En la novela, Verne quería darle a Nemo la nacionalidad polaca y escribir que él al final vengaba la muerte de su esposa e hijos a manos de los rusos. Pero Hetzel le dice que muchos de sus lectores eran rusos y Verne desecha la idea, aunque no de muy buena gana.
En 1872 escribe “Alrededor del Mundo en Ochenta Días”, la cual llegó a ser la novela más popular de su tiempo. En ella, Phileas Fogg, un millonario inglés, apuesta toda su fortuna a que puede dar la vuelta al mundo en un globo en 80 días. Esta novela se llevó al teatro varias veces durante la vida de Verne y esto lo hizo a él muy feliz, ya que él había comenzado siendo precisamente un escritor de obras de teatro.
Luego vendría “La Isla Misteriosa”, todo un éxito. Aquí los protagonistas son llevados en globo a una isla dominada por un volcán. Allí un misterioso agente les ayuda a sobrevivir y finalmente el agente se revela como Nemo, quien ahora resulta ser de la India y sus enemigos son los ingleses. Finalmente el volcán explota pero no antes de que los protagonistas sean rescatados.
Después de esta novela, Verne se alejaría un poco de las novelas científicas hasta que en 1886 escribe El Cliper de las Nubes (Robur El Conquistador).
El año de 1886 es difícil para Verne. El 9 de marzo, su sobrino Gaston le hace dos disparos y aunque no lo mata, le hiere seriamente en una pierna y Verne quedaría cojeando para el resto de su vida. No se sabe por qué su sobrino realiza ese atentado contra su vida. La herida sana muy lentamente. Al poco tiempo de este atentado, su gran amigo Hetzel muere y esto afecta a Verne tremendamente.
En sus últimos años, Verne escribe varios libros e historias relacionadas con el mal uso de la tecnología y el impacto de ésta en el medio ambiente. En “La Isla a Hélice”, se lamenta de la destrucción de las culturas nativas de varias islas polinesias. En la historia “La Esfinge de los Hielos”, predice el declive de la población de las ballenas. En su libro “La Fortuna de Begur”, advierte que la tecnología y el conocimiento científico en manos de gente mala pueden llevar a la destrucción de poblaciones.
Verne continuó trabajando y produciendo novelas hasta su muerte, acaecida el 24 de Marzo de 1905, a la edad de 77 años. Los escritores de ciencia ficción se consideran sus hijos y muchos científicos que han escrito emocionantes páginas de intrépidas aventuras, han dicho una y otra vez que Julio Verne ha sido su guía o su inspiración. Robert Goddard, considerado el padre de la cohetería estadounidense, era un ávido lector de Verne durante su niñez.
La imaginación de Verne y las aventuras en sus libros, han sido llevadas al cine y al teatro y continúan entreteniendo e inspirando a muchos aún más de cien años después de su desaparición física. Y probablemente lo van a seguir haciendo por muchos años más. La brecha que abrió Verne entre la imaginación del hombre y la capacidad de la tecnología, es aún muy grande y pasarán muchos años antes de ésta alcance a aquella.
Por Andrés Eloy Mendoza.
Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

-Documental - El increible viaje de Julio Verne
-Jules Verne- Preguntas más frecuentes
-El Enigma Verne - Cuarto Milenio (1/3) (2/3) (3/3)
-De la Tierra a la Luna (PDF)
-20.000 Leguas de Viaje Submarino (PDF)

1 comentario:

Jonathan dijo...

En realidad Verne no imaginó nada que no existiera ya o que se hubiera proyectado.

Un saludo